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El día que tocaste tu primer balón

  • Foto del escritor: El juego de la pelota
    El juego de la pelota
  • 12 mar 2020
  • 2 Min. de lectura

Hijo, te contaré una historia, yo creo que es como cualquiera que te hayas topado alguna vez en internet. La típica historia de un papá fanático que cree que tiene a Messi de hijo, que tiene a la próxima estrella mundial del futbol. Quizá si lo sea, sin embargo, yo no te veo como el próximo ídolo mundial, ¿y sabes por qué?, porque el hecho de estar siguiendo tus pasos y formarte como persona eso ya te hace mi ídolo.


Yo he sido un fanático del futbol de esos que les llaman “de hueso colorado”. Sin los medios de comunicación actuales, yo veía a mi equipo favorito en televisión cada que jugaba de local y en caso de no tener acceso a la tele, escuchaba apasionadamente el partido por radio. ¿Intenté jugar? Claro que sí, sin embargo, he de confesarte que no se me dio mucho, en ninguna posición jugué decentemente por lo que volqué mi afición totalmente a mirar futbol, a apreciarlo, a entenderlo y a vivirlo.


A los 10 años ya formaba mi propia liga con jugadores improvisados de aquéllas figuras de acción que me compraba mi padre. No los ponía a luchar, prefería ponerlos a jugar con mis manos al futbol, tenía mi propia libreta dedicada a tomar las estadísticas deportivas de cada jornada que jugaba. Tenía mi propio balón que era una pelotita de plástico de golf y una portería improvisada hecha de palos de madera.


Crecí y mi afición se hizo más intensa. A tu mamá también la hice fanática, tanto del club al que siempre le he ido como a todo que huela a futbol.


Cuando naciste y comenzaste a gatear, el primer juguete que te llamó la atención fue una pelota de plástico, nunca pensé lo que después, con el tiempo, sucedería.


Te dejábamos en la casa de la abuela. Tu mamá y yo trabajando, no podíamos darte toda la atención.

Ya con tus primeros pasos, un día tu abuela nos contó que la sujetabas de la falda, te sostenías y le decías: “abuela… abol”. Ella supuso que querías jugar futbol.


Con esa petición, tu abuela te sostenía de una mano mientras tú le pegabas a la pelota y metías gol. Esto fue constante y nosotros sin saberlo.


Aún guardo la foto cuando te llevé por primera ocasión a un entrenamiento de futbol. ¿lo recuerdas?, tenías entre 3 y 4 años de edad, tenías esa hermosa sonrisa viendo a la cámara.


Ese fue tu primer contacto con el mundo del futbol. La verdad no sé lo que suceda después, no sé si jugarás y cumplirás tu sueño de ser futbolista profesional. No lo sé.


Lo que sí puedo asegurarte, hijo mío, es que mientras Dios me de vida, estaré cerca de ti, viéndote crecer como persona, aconsejándote para que seas un buen ser humano, con valores, con principios y que con eso tengas el éxito que deseas.


¿Y si el futbol se acaba?


Jamás se acabará hijo, jamás dejaremos de disfrutar el futbol, de vivirlo con pasión. Aficionados somos y lo seguiremos siendo. Tu solo sigue, disfruta y vive. Hasta que el árbitro pite el final de tu historia.





 
 
 

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