Es caro querer ser futbolista
- El juego de la pelota

- 17 feb 2020
- 2 Min. de lectura
¿Qué tan costoso es seguir un sueño?
Esta pregunta, se la hizo Pedro, muchacho de apenas 15 años de edad, quien después de haber sido visoreado por un club de abolengo de la capital del país, fue seleccionado para entrenar en sus categorías inferiores.
Pedro, como muchos otros, se preguntó esto mientras caminaba a su casa, se sentía dichoso por la noticia que le acababa de compartir su entrenador en el equipo de su barrio, no obstante, la sola idea de recorrer cientos de kilómetros desde su casa a la capital del país, le rondaba fuertemente su cabeza.
Y es que el problema no solo sería ese, se comenzó a cuestionar de dónde sacarían sus padres los recursos suficientes para mandarlo a aquélla ciudad. Si bien le ofrecieron estancia en casa-club, tendría que separarse por completo de sus padres y visitarlos cada vez que ellos tuvieran el dinero para traerlo de regreso o cada vez que pudieran visitarlo. Eso no sonaba tan fácil.
Luego existía el problema de sus zapatos. No creía que sus viejos compañeros de batalla le soportarían un mes más. Aunque, a decir verdad, se gastarían menos considerando que ya jugaría en césped y no en aquéllos campos llaneros del barrio.
Pedro llegó a su casa, feliz y entusiasmado les contó a sus padres lo que pasaba. Tenía dos días para empacar y reportarse con el club. Su madre lo abrazó y lloró con él, la emoción invadió a su madre que le tocó llevar a ese pequeño a sus entrenamientos y juegos con mucho esfuerzo. Su padre no lo tomó igual. Aunque siempre pensó que tarde o temprano esto sucedería, no contaba con que ese día estaba llegando.
Una llamada del club cambió el panorama por completo. La casa club no contaba con el espacio suficiente por lo que tendría que buscar hospedaje por su cuenta.
-¡Qué carajo!, si en verdad te quieren llevar hijo, te tienen que dar las facilidades para que vayas.- Reclamó el padre después de esa llamada.
Pedro no podía dejar la oportunidad de su vida, convenció a sus padres de dejarlo ir en busca de sus sueños, de luchar por ellos. Les dijo que buscaría escuela, que trabajaría en sus tiempos libres para que el gasto disminuyera para ellos. Lo dijo con lágrimas en los ojos. Sus padres no tuvieron corazón para impedírselo.
Pedro se ganó la titularidad en el equipo de categorías inferiores de este gran club, vive y disfruta este gran sueño que significa el futbol. Piensa en grande, quiere ser seleccionado de su país y quiere ayudar a su familia. Es un soñador, no cabe duda. Es un soñador y confía en lograrlo.
Cuando anota un gol, no puede dejar de pensar en el sacrificio que está haciendo su familia y él mismo. De momento, cuando el balón azota la red, se le vienen a la mente todos sus problemas. Prueba bocado dos veces al día, un desayuno-comida y una comida-cena, para ahorrar, dice. El dinero que le envían sus padres lo está ahorrando para comprarse unos zapatos nuevos, no puede darse el lujo de tres comidas, no le alcanzaría también para el transporte.
-Pronto saldré de esta- Es lo que continuamente dice cuando festeja un gol.
A Pedro le hacen falta varios años para ver su primer contrato profesional.
¿Cuántos Pedros existen en nuestro futbol?





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