La niña que quiere ser futbolista
- El juego de la pelota

- 20 nov 2019
- 2 Min. de lectura
“El futbol es un juego de hombres, no de niñas”
¿Cuántas veces nos hemos topado con este tipo de frases?
El crecimiento del futbol femenil es sostenido a nivel mundial. Cada vez más, los estadios y campos de futbol han aglutinado a un buen número de seguidores y aficionados que gustan del espectáculo que brinda el futbol femenil. Las grandes ligas del mundo ya cuentan con sus propios planteles femeniles e incluso, cada día se pueden observar a más niñas dentro de equipos amateur de carácter mixto.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, las condiciones salariales son muy diferentes entre un hombre y una mujer, los espacios dedicados al futbol femenil en los grandes emporios televisivos aún son mínimos o inexistentes, los grandes patrocinadores no voltean a ver a las mujeres futbolistas e incluso, a nivel amateur, juvenil o infantil aún son escasos los torneos exclusivamente femeniles.
¿Qué hago si mi niña quiere jugar futbol?
No nos debemos asustar por ese deseo tan natural de una niña que quiere practicar un deporte tan explotado como lo es el futbol.
La pelota es lo primero que se le acerca a un niño o niña, la naturalidad de pegarle y ver qué sucede con ese impacto les produce una sensación de diversión, los colores que tienen las pelotas son visualmente atractivos para jugar y rebotar la pelota tantas veces se desee, entonces, ¿por qué no habría de gustarle a una niña practicar el futbol?
La barrera la imponemos nosotros, la carga cultural masculinizada hace que impidamos que nuestras niñas quieran jugar futbol.
Antes de nacer un bebé, queremos saber cuál será su sexo para ver de qué color pintaremos el cuarto, si de rosa o de azul. Si es niña, ya podemos imaginar qué muñeca le compraremos, si la llevaremos al ballet o a practicar volibol, qué tipo de vestido usará o el traje de baño para ir a la playa. Pero nunca, jamás, imaginaremos que se quiera convertir en la próxima Alex Morgan del futbol femenil.
Entonces buscaremos rodearla de “cosas para niñas”, nada que tenga que ver con “cosas de niños”, entre ellas, el futbol.
Lo cierto es que, si pretendemos algún día conseguir la tan anhelada igualdad entre la mujer y el hombre, el deporte resulta un buen pretexto. Despojarnos de nuestra carga cultural y dejar que las niñas se expresen y sean como quieren ser. Si les gusta el futbol, dejarlas que lo practiquen, incentivarlas y por qué no, llevarlas al camino del futbol profesional.
Existe un caso de éxito digno de ser observado. Charlyn Corral.
La mexicana, jugadora del Atlético de Madrid, es la máxima figura del futbol femenil en este país. No conocemos su historia llena de dificultades y que, a pesar de ser reconocida incluso en Europa, poco se sabe de ella.
Ojalá quitemos estas barreras con el tiempo y pronto veamos mucho más el futbol femenil en su máxima expresión. Que las grandes televisoras transmitan y analicen los encuentros y que sea noticia común, al igual que el futbol varonil.
Las mujeres, como en todos los ámbitos, merecen ser observadas y visibilizadas.





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